dejo de ser
porque me voy quedando sin fuerzas…
me hundo
en este infinito de nada… vacío, voz muda, mirada ciega
hay días
que simplemente no deberían ser…
en ocasiones es por culpa de unas horas, en otras lo mejor sería desvanecerse por semanas.
sí, definitivamente hay días.
siento
como si me hubiera caído… como cuando era niña y se me raspaban las dos rodillas, un codo y las palmas de las manos.
y esos raspones no te dejaban moverte, lastimaban con la ropa, con los movimientos, con el agua y el jabón.
la experiencia me ha enseñado que ese dolor pasará… esos raspones rara vez dejan cicatriz evidente… pero cómo duelen! y cómo queda siempre presente el recuerdo de ellos, de lo mal que nos pusieron.
sí, siento como si me acabara de caer, se me rasparon las rodillas, los codos, las palmas de las manos, la mejilla derecha, las yemas de los dedos… y cualquier movimiento lastima, profundamente, hasta los rincones más tranquilos del corazón.
con este cielo nublado
mi vida favorita está pasando aquí y ahorita.
no le doy más vueltas.
(Uno lo mío lo tuyo / Aterciopelados)
navegante sin brújula

navegando por las aguas de lluvia de Cartagena de Indias, Colombia
acepto la otra realidad, la que no ignora ésta cuando es dolorosa, la pobreza, la desigualdad, la indiferencia, el miedo…
pero también quiero esa otra realidad que se arma con cada sonrisa, cada mirada de asombro, cada curiosidad infantil y adulta, cada ritmo que me hace moverme sin darme cuenta…
así que aprendo nuevas formas de andar, entre extensos mares de sueños y nubes atiborradas de recuerdos con la memoria, la presente y la imaginada… la reconstruida, narrada, inventada y vivida… la mía y la de mis raíces… por qué si no, cómo puedo (bien) justificar mi paso por aquí?
sueño realidad
estos sueños no siempre me gustan.
en ocasiones sí, hoy no… aunque este sol hoy sin duda me ha iluminado la sonrisa
ayes
extraño ciertos ayes. esos que me buscaban discretamente y a los que yo daba respuesta inmediata porque los estaba esperando… también aquellos demandantes y ruidosos, que incluso andaban por el pasillo hasta tener la certeza de que los había escuchado y me dirigía hacia ellos.
llevo como una semana pensando en ellos, extrañándolos, creo que encontrándoles el espacio perfecto en la memoria para que queden ahí, sólo ahí… en la sección de recuerdos
sucede a veces

que me quedo sin palabras, que se me van las ideas… así nomás y así de repente.
y me quedo minutos y minutos mirando la ventana y a través de ella… así nomás y así de repente.
y sigo sin querer el sol, waiting, wanting, expecting
correteando la cabeza
de pronto no puedo pensar otra cosa, tesis tesis tesis… puedo no estar aplicada, sólo preocupada, pero me taladra la cabeza. tal vez mañana venga alguna mejor idea para liberar en este cuadro blanco.
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algo como la tristeza de la iskra enferma y la alegría de su gradual recuperación – quién lo diría? en años humanos tiene 80, y yo tratando de jugar con ella como si fuera una adolescente.
o el placer de recorrer la ciudad en la bicicleta, sola y entre los autos, retando avenidas.
tal vez sería el gusto de pasar una hora mirando cómo las violetas imperiales se dan un deslumbrante baño de sol a las 2.30 de la tarde.
no sé si eligiría la nostalgia, la cantidad de minutos – tal vez cerca de mil- que tan sólo en este fin de semana mi cabeza ha pasado en otra latitud.
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por alguna razón no dejo de pensar en ‘For(r)est in the des(s)ert’, de Luiso Berdejo. hace ya un año que no veo el corto y la palabra abducted me invade, tal vez sea hora de buscar señales en el cereal.
